Friday, September 03, 2010

Universitario de lujo

Soy universitario, y considero que mi trabajo (y no mi salario) es de
lujo. Es de lujo porque me brinda la oportunidad de formar jóvenes a
quienes les vamos a dar las riendas de este país, y definirán cómo
será el país donde crezcan mis hijos.

Doy clases porque me llena, porque siento que puedo influir en el
futuro, por medio de mis estudiantes. Siento que puedo ayudar al
progreso de mi país. ¿Privilegios universitarios? Los únicos
privilegios que disfruto son los que acabo de mencionar. Y no, mi
salario como profesor de una universidad pública no es de lujo. A
pesar de tener dos carreras universitarias (que podrían ser lucrativas
por sí solas si me fuera al sector privado), a pesar de que trabajo
más que tiempo completo, a pesar de tener más de 8 años de antiguedad,
a pesar de tener dedicación exclusiva, mi salario sigue siendo menor
que el salario devengado por muchos de mis estudiantes que se gradúan
de bachilleres.

Nuestra universidades públicas son un componente esencial para el
desarrollo y bienestar de nuestra Costa Rica. Así como no todos
usamos directamente los servicios del Poder Judicial, disfrutamos de
los beneficios de su enaltecida labor. De esa misma manera todos los
costarricenses disfrutamos del producto de nuestras universidades
públicas, aún sin ser o haber sido estudiantes de ellas. Como ejemplo
se pueden preguntar: ¿Porqué será que tantas empresas trasnacionales
vienen a invertir aquí y dan bienestar a tantas familias ticas? No
vienen por el clima, ni porque tenemos playas bonitas. Vienen porque
tenemos recurso humano altamente capacitado.

La oportunidad de realizar investigación, realizar acción social o
ayudar a formar recurso humano por medio de la docencia es invaluable
para mí, por eso, considero que esos son los verdaderos lujos que
poseo.