Las dos escuelas
Hay
una escuela de ingeniería donde todos los días se aprende sobre
temas avanzados: robótica, ingeniería de computadoras,
bioingeniería, control automático, potencia, fotónica,
telecomunicaciones y más. En ocasiones van de gira juntos a diversos lugares del país. Sus estudiantes obtienen guía y consejo
para desarrollar proyectos con los cuales han podido ganar premios,
han ido al extranjero para presentar artículos, y han ido a
escenarios nacionales a mostrar sus trabajos. Inclusive, reciben
consejos para estudiar posgrados en el extranjero. Abundan las
anécdotas, historias jocosas de la vida del ingeniero en la
industria y en el extranjero. Se respira una atmósfera de confianza,
camadería y pasión por la ingeniería: por todo lo que se ha
aprendido y aún más por lo que se quiere aprender. ¿Cuál es el
requisito de entrada? Tener interés, iniciativa y disciplina,
independientemente del conocimiento previo. Los estudiantes deben
repartir su tiempo entre las actividades curriculares y las múltiples
actividades extracurriculares que complementan su experiencia. La
graduación de cada uno de estos estudiantes es una mezcla de alegría
y tristeza para los docentes: alegría por verlos pasar a otra etapa,
pero tristeza de perderlos.
En
cambio hay otra Escuela. Los estudiantes asisten a la universidad
solamente cuando tienen clases, y luego de aprobar todos los cursos
del plan, reciben un título de bachiller y salen al mercado laboral.
Son ingenieros, pero no están seguros de haber aprendido realmente.
Tienen una idea de la ingeniería, pero no la han vivido. Ya tienen
el título, entonces ¿debería ser suficiente, no?
¿A
cuál de estas dos escuelas le gustaría asistir? Pues resulta que
ambas son la misma Escuela: nuestra Escuela de Ingeniería Eléctrica
de la UCR. La gran mayoría conocen la segunda versión, pero no la
primera. Muchos cumplen con lo mínimo y quieren graduarse lo antes
posible haciendo el mínimo esfuerzo. Pero para otros, no es
suficiente lo recibido pasivamente dentro del aula y toman control y
responsabilidad de su propia educación. Sacrifican su tiempo libre y
obtienen oportunidades normalmente no disponibles a los demás.
La
educación universitaria pública es un privilegio: por cada
estudiante admitido, hubo cuatro o más que fueron rechazados y debieron
buscar otras opciones. Y aunque el futuro del país depende de los
profesionales que se están formando hoy, es común ver muchos
estudiantes que faltan a clases, exámenes, cometen plagios, dejan
botados los cursos y luego se quejan de que la UCR les ha fallado, a
pesar de que la responsabilidad fue siempre de ellos.
La
experiencia universitaria puede ser increíblemente enriquecedora,
pero hay que buscarla individualmente, no se la ofrecerán en una
bandeja. Las decisiones que usteden tomen hoy, por más sencillas o
pequeñas, construyen poco a poco la realidad de ustedes mañana.
Entonces,
¿a cuál Escuela decidió asistir?
